Diosa Mané

Diosa Mané
Mané Castro Videla - Mujer Poeta y Artista Plástica Argentina - Española

lunes, 9 de julio de 2012

PIDO PERMISO Declaración de los Dres. Vicente Díaz y Carlos Negri, sobre

A lo largo de la vida le he tenido que pedir permiso a mis padres, a
mis maestros, a veces a mi familia y a mis amigos. Pedir permiso es
solicitar un consentimiento para hacer o decir algo. Se pide permiso
por ser menor y no tener edad para decidir, por respeto, o por amor.
También por temor.
                   
Soy mayor de edad, cumplo mis obligaciones ciudadanas, pero por alguna
razón que no logro discernir, tengo que pedirle permiso a un
funcionario, al que le pago el sueldo, para poder viajar, dejar que
decida cuanto dinero necesito para el viaje, aclararle hacia donde
voy y cuanto tiempo pienso estar, para que el individuo decida cuanto
puedo gastar. ¡Y la plata es mía!

Además, el funcionario, al que le pago el sueldo, que forma parte de
un grupo de funcionarios, a los que también les pago el sueldo, eso
incluye a la presidente, que es mi mandataria y yo soy su mandante, o
sea que es mi, (nuestra) empleada, ha decidido que no puedo ahorrar en
US$. Debo ahorrar en pesos que se devalúan todos los días, cuestión de
obligarme a gastar, para que la economía no “se enfríe”.


Alguien debería aclararle al, o a los funcionarios, incluyendo a la
presidente, que la economía está entrando en un gélido invierno, y no
es porque “el mundo se nos cayó encima”, salvo que Europa haya tenido
la inverosímil puntería de caer sólo sobre Argentina, respetando las
fronteras del Uruguay, Brasil, Chile y hasta de Paraguay.

Tengo que pedir permiso para importar, desde remedios, hasta libros;
tengo que pedir permiso para exportar. Tienen que decir qué se
exporta, cuanto y a cuánto, y a partir de ahí, pagar retenciones
sobre los dólares que gracias al esfuerzo y al trabajo de otros, que
no son funcionarios, entran al país. Argentina necesita dólares, y por
desgracia, como nos aclaró Pagliero, “¡no los fabricamos!”… todavía.

Cuidado con la ex Ciccone, ésa que nadie sabe quiénes son los dueños y
porqué, en un país que estatiza todo lo que puede, sigue siendo
privada y no una subsidiaria de la Casa de la Moneda.

¡Tengo que pedir permiso para vivir! Con el disparatado sistema
abolicionista del código penal (al que harán desaparecer si no hacemos
algo al respecto), hay que pedirle permiso a los chorros para que sean
gentiles y sólo nos roben, o asalten, o secuestren, pero que no nos
maten o violen. Los malvivientes, “víctimas de la injusta sociedad”,
salen en libertad, mientras nosotros acumulamos rejas, alarmas,

puertas blindadas y pagamos seguridad privada.

Tengo que pedir permiso para saber qué hacen con mis impuestos. ¿Y la
ley de transparencia de los actos de gobierno? ¿Por qué tengo que
mantener la millonaria pérdida diaria de Aerolíneas Argentinas para
que los chicos de la Cámpora jueguen con los avioncitos y cobren

sueldos siderales?

A mi no me pidieron permiso para el disparate de “fútbol para todos”,
que nos cuesta $1.200 millones por año, ni para “automovilismo para
todos”, que nos cuesta $450 millones por año; ni para lanzar el 5°
(quinto) plan de construcción de viviendas desde 2003, incluyendo
“Pesadillas compartidas”, que se llevaron de nuestra plata, la
friolera de $750 millones, y todo sale de los aportes de los
jubilados. Nuestros aportes. Nadie contesta.

Tengo que pedir permiso para saber por qué se confiscó (es el verbo
adecuado) YPF y no se hizo como lo indica la ley de expropiaciones.
Tengo que pedir permiso para saber por qué los actos de este gobierno
a nivel internacional, hacen que mi país, Argentina, sea cada día
menos creíble.


Pido permiso para saber, pero nadie contesta. Mis preguntas no
importan. Y deberían importar. Soy ciudadana argentina, pago
impuestos, voto, dependen de mi, aunque sea minoría. ¿Cómo hemos
llegado al punto en que el gobierno ignore estas verdades?

¿Tengo que pedir permiso para ejercer mis derechos constitucionales?
¿Tengo que pedir permiso para asumir mi ciudadanía argentina en
plenitud? Algo está mal. Algo está profundamente equivocado en
Argentina. Y no son sólo mis derechos, es más bien el hecho de
permitir que coarten mis derechos y no exigir que me los respeten.

Soy una ciudadana argentina; Argentina es (o debería ser) una

república, y aunque forme parte de la minoría que no votó a este
gobierno (46%), tengo inalienables derechos que hacer respetar. Y los
opositores, casi todos ellos en sintonía con el pensamiento
gubernamental, más honestos y más institucionales (lo que no es
difícil,) nos deben una alternativa posible. Mis libertades
individuales están en juego, no debo, ni puedo permitir que las
avasallen.

El gobierno, todos los que lo conforman, los tres poderes y en
particular el ejecutivo, deben escuchar. Este no es el camino. Ya lo
anduvimos demasiadas veces, ya sabemos de la euforia de los comienzos
populistas y de los demoledores finales que inexorablemente llegan.

De nosotros, de nuestros reclamos, de la reiteración de los mismos, de
nuestra prédica constante sobre el respeto a la CN, y el respeto que
nos debe el gobierno, de nuestro clamor por libertad y justicia,
depende que cambien el rumbo. Y deben cambiarlo. De no hacerlo, una
vez más, Argentina se hundirá y será más difícil salir de una nueva
recaída. ¡Basta de pedir permiso!

*Centro de Economía y Delito de la Facultad de Ciencias Económicas de
la U.B.A. Declaración de los Dres. Vicente Díaz y Carlos Negri, sobre
la resolución 3333 del 23/5/2012.



ME SUMO  A CADA UNA
DE LAS PALABRAS Y  A TODO
SU SIGNIFICADO!!!



MANE CASTRO VIDELA

MUJER ARGENTINA LIBRE