Diosa Mané

Diosa Mané
Mané Castro Videla - Mujer Poeta y Artista Plástica Argentina - Española

domingo, 16 de diciembre de 2012

EL HOMBRE ASTUTO Y EL DIABLO

Frag. “Notas de P.D. Ouspensky, Un Nuevo Documento” 02/03/1939

 Sobre lo que dijo del recuerdo de sí y un moribundo, pienso que mejor le cuento una historia. Es una vieja historia, contada en los grupos deMoscú en 1916, sobre el origen del sistema y el origen del trabajo y sobre lo que es el recuerdo de sí:
“Sucedió en un país desconocido, en una fecha desconocida, que un hombre astuto caminaba cerca de un café y se encontró con el diablo. Y el diablo estaba en un estado lamentable, un estado muy lamentable, hambriento y sediento y todo esto. Y el hombre astuto llevó al diablo dentro del café, le pidió café y le preguntó porqué estaba en ese estado. El diablo le contó que no había negocio. Solía comprar almas y quemarlas hasta hacerlas carbón porque cuando la gente moría tenía almas muy gordas que podía llevar al infierno y los diablos estaban agradecidos. Pero ahora todos los fuegos estaban apagados en el infierno porque cuando la gente moría no había almas.
Así que el hombre astuto le dijo que quizá podrían hacer algún negocio. “Enséñame cómo hacer almas y te daré una señal para mostrarte qué personas tienen almas hechas por mí”, dijo, y pidió más café. Y el diablo dijo que debería enseñarles a recordarse de sí mismos, a no identificarse, etc. y que después de un tiempo desarrollarían almas. Así que el hombre astuto empezó a trabajar, organizó grupos y enseño a la gente a recordarse de sí mismos. Y algunos de ellos trabajaron seriamente e intentaron no identificarse y cosas parecidas. Y luego morían. Y durante mucho tiempo la cosa fue de tal modo que, cuando morían y llegaban a la puerta del paraíso, San Pedro estaba allí en un lado con sus llaves y el diablo estaba en el otro lado. Y cuando San Pedro estaba por abrir la puerta el diablo decía: “¿Puedo preguntar solo una cosa? ¿Se acordó de sí mismo?” Y decían: “Sí, sin duda”. Y entonces el diablo decía: “Disculpe, este es mío”.
Y así fue por largo tiempo hasta que, de alguna manera, pudieron comunicar a la Tierra lo que estaba sucediendo en la puerta del paraíso y la gente fue al hombre astuto y le dijo: “¿Para qué nos enseñas a recordarnos de nosotros mismos si, cuando decimos que nos hemos acordado de nosotros, el diablo nos lleva?” Pero el hombre astuto dijo: “¿Os enseñé yo a decir que os habíais recordado de vosotros mismos? OS ENSEÑÉ A NO HABLAR”. Entonces la gente dijo: “Pero es que son San Pedro y el diablo”. 
Y el hombre astuto dijo: “¿Pero habéis visto a esta gente, a San Pedro y al diablo, en los grupos? Muy bien, no habléis pues. Alguna gente no habla y se las arreglan para entrar en el paraíso. No solo hice un acuerdo con el diablo sino que también hice un plan para engañarlo. Pero si la gente habla...”.