Diosa Mané

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Mané Castro Videla - Mujer Poeta y Artista Plástica Argentina - Española

miércoles, 3 de octubre de 2012

JULIETA LANTERI Libro: En nombre de sus nombres Norma Segades Manías

JULIETA LANTERI
Libro: En nombre de sus nombres
Capítulo: Nombres en los eclipses (mujeres argentinas)

Muchos años antes de que las argentinas accedieran a las urnas, Julieta Lanteri emitió por primera vez su voto en el marco de las elecciones municipales. Feminista y sufragista, esta tenaz mujer que llegó a reclamar un permiso para cumplir con el servicio militar y así obtener su libreta de enrolamiento y la incorporación al padrón electoral, muere víctima de un extraño accidente que se supone pudo haber sido un crimen político. Tenía 59 años.

Buenos Aires/Argentina (1932)

Soy Julieta Lanteri,

sufragista.
Camino a cielo abierto hacia mi muerte.
A pleno sol.
Pasado el mediodía.
Mientras anda febrero desvelando
el aroma sutil de los jazmines.
Camino entre las voces que censuran
esta sed de igualdad que me lastima
porque no debe
una mujer virtuosa
transitar las ciudades
instaurando
su canto de gorrión en los jardines
ni es bueno andar,
a corazón inerme,
esgrimiendo desnudos alegatos
que conmuevan el orden de los siglos,
aguardando,
entre frías antesalas,
tanto enjambre de sílabas hostiles.
Su feudo es la elegancia en el bordado,
el devoto perfil de la obediencia
legada a la memoria de sus hijas,
la abnegación rotunda de la artesa
y la fecundidad
y las urdimbres
y acaso un simulacro de ternura,
una fotografía en tonos sepias
donde patentizar,
entre puntillas,
la legitimidad del disimulo
zurcido en los reversos de la estirpe.
Pero a pesar de todos sus mandatos,
a pesar del olvido
lloviznando
sobre la soledad de los retratos
hasta saquear mis huellas de la historia,
a pesar de los cuervos,
de los buitres,
soy Julieta Lanteri.
Me abro paso
a través del silencio de la siesta
hacia la lobreguez de mi destino,
hacia el encuentro
ya predestinado
donde serán taladas mis raíces,
origen y sostén de esta locura
de ser una mujer
poco sumisa
ante tanto atropello organizado
con ajuste al derecho de los hombres
y la parcialidad de sus eclipses.
Camino a cielo abierto
hacia mi muerte.
A pleno sol.
Pasado el mediodía.
Mientras anda febrero desvelando
un agobio de soles insurgentes
y el aroma sutil de sus jazmines.
Norma Segades Manías 

Cuando la música del alma se expresa mi mirada siempre es bendecida tienes todo el amor que tan solo tu mi querida y amada amiga con tu pluma puedes darle vida a estas grandes mujeres llenas de coraje y de sueños! Graciasss... Mil Graciasss por estos tiempos colmados de bendiciones en que mi alma felizzz se re crea en ellas y siempre me abrazan fuerte, muy fuerte a la vida
Te quierooooooooooooooooooooo -te lo digo para que no te olvides de esta indígena descalza! Mané
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Julieta Lanteri
(Italia, 1873 - Buenos Aires, 23 de febrero de 1932) fue una política y feminista italoargentina

Llegó a la Argentina desde Italia, junto a su familia, cuando contaba con 6 años de edad. Su familia después de varias residencias logró afincarse en La Plata. En 1886, Lanteri ingresó al Colegio Nacional que la habilitaba para ingresar a la Universidad. En 1891 optó por estudiar Medicina, una profesión vedada a las mujeres pero pudo acceder por un permiso especial del decano, Dr. Leopoldo Montes de Oca
Se convirtió en la quinta médica recibida en Argentina y, junto con la primera egresada en esa casa de estudios la Dra. Cecilia Grierson, fundó la Asociación Universitaria Argentina
 En 1906 integró el Centro Feminista del Congreso Internacional del Libre Pensamiento que se hizo en Buenos Aires y con otras feministas como Raquel Camaña, Elvira Rawson de Dellepiane, Petrona Eyle, Sara Justo, Cecilia Grierson y Adelia Di Carlo, reclamaban por los derechos cívicos femeninos en Argentina.
Organizó para mayo de 1910, junto a otras mujeres, el Congreso Femenino Internacional que tuvo como sede a Buenos Aires. Se presentaron trabajos de mujeres de todo el mundo referidas a temáticas de género como derechos civiles y políticos, divorcio, educación, cultura, economía, etc. Fue el primer evento de este tipo que mostró al mundo, y de manera concreta, la organización feminista y las propuestas para modificar las situaciones de inferioridad que vivían las mujeres argentinas y del mundo entero.
Cuando en 1911 la Municipalidad de Buenos Aires convocó a los vecinos para que actualizaran sus datos en los padrones, en vistas a las elecciones municipales de legisladores, llamó a que lo hicieran los ciudadanos mayores, residentes en la ciudad, que tuvieran un comercio o industria o ejercieran una profesión liberal y pagasen impuestos. La incansable Lanteri, advirtió que nada se decía sobre el sexo. Entonces se inscribió en la Parroquia San Juan Evangelista de La Boca, que era la que le correspondía por su domicilio y cuando llegó el 26 de noviembre de ese año, día de las elecciones, votó en el atrio de esa iglesia.
El Dr. Adolfo Saldías, presidente de mesa, la saludó y se congratuló “por ser el firmante del documento del primer sufragio de una mujer en el país y en Sudamérica”. La Dra. Lanteri se dirigió a La Nación y a La Prensa, por entonces los medios escritos más leídos y contó el hecho. Al día siguiente apareció en los diarios la novedad.
Poco tiempo después, el Concejo Deliberante porteño sancionó una ordenanza donde especificaba claramente que estaba prohibido el voto de las mujeres porque el empadronamiento se basaba en el registro de empadronamiento del servicio militar. Al enterarse de eso, Julieta Lanteri se presentó ante registros militares de Capital Federal, solicitando ser enrolada y acudió directamente al Ministro de Guerra y Marina.
En el año 1919, se postula a una banca en el Congreso como diputada, convirtiéndose así en la primera mujer candidata en la Argentina. Al no ser legalizada para ingresar al parlamento organizó y encabezó en Plaza Flores el primer simulacro de votación callejera. Este meeting congregó más de dos mil personas, y llamó la atención de las feministas en el mundo. A principios de 1920, el Senador Dr. Juan B. Justo la incluyó en su lista del Partido Socialista Argentino junto a Alicia Moreau de Justo.
La incansable Lanteri siguió adelante, fundó el Partido Feminista Nacional por el que se postuló a legisladora en varias oportunidades. En 1924, año en que triunfó el Dr. Alfredo Palacios, Julieta lo siguió en cantidad de votos obtenidos. No fue poca cosa, y a partir de allí comenzó a ganarse aún más enemigos.
Los principios de su partido se incorporaron a partidos nacionales en San Juan y Mendoza. Previó golpes totalitarios en Sudamérica, disertando en la Universidad Nacional de La Plata y se entrevistó con el Dr. Marcelo T. de Alvear para comentarle alternativas antiautoritarias. Bregó por derechos y mejoras laborales femeninas e infantiles.
Vivió en Buenos Aires, La Plata, Olivos y Quilmes, lugares donde cultivó la amistad con Alfonsina Storni, Alfredo Palacios, José Ingenieros, entre muchas personalidades sobresalientes. La que fue su última vivienda se conserva en la localidad de Berazategui. Actualmente funciona allí una panadería. El Museo Histórico y Natural conserva algunos pocos objetos de este rico personaje.
El sospechoso accidente de un auto marcha atrás, que la golpeó mortalmente el 23 de febrero de 1932, terminó con su lucha, pero no con su memoria. Dos libros biográficos, una calle en Puerto Madero, una escuela en San Juan y una escuela secundaria de Berazategui (Escuela Media Nº10) y varias entidades con su nombre, la recuerdan y homenajean. Cuando en 2000 la Municipalidad de Buenos Aires convocó a varias ONG para elegir las mujeres más destacadas de todo el Siglo XX, ella fue una de las dieciocho elegidas.
Desde 2010, el Museo Histórico de Berazategui en el mes de la mujer, realiza la entrega de la Distinción Dra. Julieta Lanteri a mujeres destacadas de la comunidad de Berazategui, a modo de homenaje de quien fuera vecina de dicha ciudad entre los años 1920 y 1932, año en que muere.

Bibliografía

 Y... Wilki!