Diosa Mané

Diosa Mané
Mané Castro Videla - Mujer Poeta y Artista Plástica Argentina - Española

lunes, 25 de febrero de 2013

con sus ojos de luces y en silencio en un mar abierto

 
Esta mañana entre a la iglesia ortodoxa encendí la vela a San Jorge e hice la oración de agradecimiento por estas fuerzas que no se de donde salen y me levantan con su inmenso dolor de ausencias, abandonos, reproches, insultos, golpes, desilusiones mientras un latir palpitante seca una y otra vez las lágrimas y en su palpitar quita la oscuridad del velo.
Y, en suave aliento corre la mirada de este mundo cansado y viejo lleno de problemas , chorreando sangre y odio, ese que me abofetea el alma sin piedad
Sin piedad frente al egoísmo de todas las cosas, las personas y las que elegimos amar y amamos con todo nuestro ser.
Frías brisas abrigan mi desnudo cuerpo  en un  como si todo da lo mismo y en remolino aprisiona el pecho colmando el alma de  palabras hirientes, enojadas, egoístas, injustas, cargadas de un odio-amor que rompe sin piedad la barrera del sonido y me estrella  a los cristales dolorida y echa trizas sin entender tan cruel condena mi cuerpo yace en los confines del universo.
Ese vaho vulgar, mediocre despierta mis sentidos y al revés de tu decir mi alma pide que no me mancille, no me anegue ni me conforme, ni coarte mis decisiones de poner palabra y no permita el mal trato, la indiferencia
A esta hora un ángel negro me recuerda en la memoria el dolor de las costillas, estoy sola como ayer que puedo hacer?
Del otro lado los ojos del abismo .
Una voz pequeña dice Si se lo que quiero y elijo ser y es correr en libertd y llorar de felicidad 
el tiempo interminable marca el dolor la aguja perfecta señala que ya nada será igual en mi alma destrozada
mientras la arena acompaña el andar y lo único que se es que si volviera a nacer imperceptible ante tu mirada, sin hablar ni sin tener la palabra exacta y en silencio encendería la llama del sí a la vida, el sí a la eterna vela de la vida

Mané
con sus ojos de luces y en silencio en un mar abierto