Diosa Mané

Diosa Mané
Mané Castro Videla - Mujer Poeta y Artista Plástica Argentina - Española

martes, 13 de diciembre de 2016

Sola


El destino esa mañana
rompió el orden natural de la vida
le dió la muerte a pleno con puño cerrado
en el corazón de la mejilla izquierda
No supo...
hasta que llego a la casa y se miro al espejo
devolviéndole dos duelos
estallándole en la mirada.
La pérdida devastadora,
sin comprensión ni entendimientos,
sin blancos ni negros.
Nada. Nada es lo que parece,
en un instante, se perdió la historia,
La historia de ella,
la historia de su hijo.
Solo esta sola, en esa imagen gélida
del horror de la certeza
sintiendo miedo, sin expectativas
sin imposiciones y de rodillas
ofreciéndole a Dios
Enceguecida de dolor y sin fuerzas,
fluyendo en el abismo tocando fondo
en su letra de sangre.
Pariendo, una y otra vez
unas vivo y otras, otras muerto.
Solo se es en el semblante de herida a muerte,
sin poder empezar a llorar.
Sin poder sentir,
Sentir rabia, ira... odio
Sin poder gritar... ni encarnar
Muda, sin voz esta aprendiendo, una vez más,
enajenada y despedaza a perdonar y dejar partir
Sin recordarse... solo muriéndose lentamente
con su  historia de eterno amor eterno e incondicional
apostando a la vida, quemandose viva
junto a la angustia del alma en nombre del bien
Se ve y se piensa sin mirarse certeramente hundida
en la desesperación de no significar ya nada
Se es sin consuelo, violada, abandonada,
denostada, injuriada y traicionada
Se es temblando, ahogada y seca
de tanto llorar y sufrimiento
Se es a pedazos en lágrimas de sangre por dentro
Se es madre sin protesta y sin pedir clemencia
en cada golpe descargado sin piedad sobre ella
Espantada y en su tormento
rompe una a una las cadenas de la esclavitud
en su más tremenda y cruel desolación
honrando y defendiendo la vida de pie al mundo
sin siquiera ni tan solo poder respirar
es solo ella, abrazandose al  espíritu del hijo,
desandando el camino sin prisas,
silenciando la mente
el desgarramiento a la intimidad,
la amenaza, el aislamiento,
la marginalidad, la culpa y su dignidad
al saberse de que no somos nada


Mané Castro Videla