Diosa Mané

Diosa Mané
Mané Castro Videla - Mujer Poeta y Artista Plástica Argentina - Española

miércoles, 11 de julio de 2012

Sexo, dinero y poder: entre la prostitución y la liberación

Tema difícil de pensar y de definir desde el lugar de mujer, desde la mirada de género. Las prostitutas nos intrigan, nos amenazan, nos inquietan, nos seducen, nos espantan. La lic. Adriana Arias bucea en esos rincones de la sexualidad que jamás nos resultan indiferentes, ni a ellos ni a nosotras.

Si hay una categoría amplia y difícil de encuadrar, en nuestro querido género femenino, es la de la prostituta. La prostituta es -siempre- "la otra", esa que, seguramente, imaginamos en el deseo o la fantasía de todo humano masculino.
La prostituta es quien se permite hacer uso de su sexualidad como recurso económico y de poder: es la que cobra por sexo, es la que le enseña al joven iniciado, la que satisface al varón insatisfecho, la que cumple con todas las fantasías, la que --desde ese lugar-- ostenta el dominio sexual sobre el macho.
Pero, veamos. Pensemos... Reflexionemos juntas:
* Si la mujer tuviera las mismas posibilidades de indagar su sexualidad desde siempre, ¿existiría la prostitución?
* La prostitución ha ocupado históricamente el lugar de indagación de la sexualidad femenina y el saber sobre el varón mientras la sociedad se ocupaba de inhibir esta posibilidad en la mujer.
* La prostitución ocupa un lugar de marginalidad social que no es exclusivo de su rol sino que incluye la marginalidad histórica de la sexualidad femenina.
* La indignación de las mujeres alrededor de la sexualidad impide la intriga. Hay una antinomia entre indignación e intriga: nos hicieron creer que la indignación es un modo de defender la dignidad cuando es todo lo contrario.
Si la mujer no se libera de su indignación no podrá recuperar su indagación y, por lo tanto, su dignidad.
* A lo largo de la historia, la sociedad patriarcal y machista ha intentado mantener bajo control la sexualidad femenina imprimiéndole normas estrictas y estereotipando modelos femeninos estancos: uno marginal, denigrado, atacado pero reafirmado (la prostitución), y otro, opuesto, "legal" y "respetado": la mujer como símbolo de la maternidad asexuada.
Es decir, "la señora" en un rincón y "la puta" por el otro.
El psicoanálisis se ha hecho un pic-nic desgranando el tema desde otras miradas, explorando la simbólica asociación entre sexo, pecado y dinero. Pero esa es otra historia. De lo que se habla muy poco es de otra cosa: de la prostituta que todas las mujeres llevamos adentro. ¿Será así? ¿Me dejan afirmarlo?
Siempre recuerdo una frase de Niesztche que me provocó enormes contradicciones pero que es útil y pertinente en esta ocasión: "cada mujer es una ramera de corazón y hasta que el hombre no comprenda ésto no le será posible penetrar en la virginal pureza de su ser".
Yo creo que es verdad, que todas las mujeres tenemos una ramera dentro que puja por salir y encontrar espacio y destino y que está constreñida por siglos de restricciones morales que la esperaban somnolienta a la hora de hacerse cargo de su propia sexualidad.
De hecho (y como una forma de confirmación) en la mayoría de las mujeres la fantasía más común es la de la prostituta, aquella mujer que tiene permitido el libre uso de su sexualidad.
Hablo de la prostituta en tanto perfil de la mujer sexual, en tanto emblema de lo deseado y deseable, en tanto imagen de los permisos, en tanto legalización del poder femenino en el territorio de lo sexual. Hablo del personaje que cobija nuestros miedos y expande nuestros límites, el que nos permite jugar con nuestro cuerpo y representar lúdicamente nuestro despliegue erótico, libre de censuras y restricciones.
Hablo de la prostituta como símbolo, como ícono. Esa prostituta nos representa. Forma parte de nosotras como género. Nos permite desvestirnos de pudores y mostrar el deseo que nos habita, expresarnos de maneras no habituales, ponerle precio al intercambio y adueñarnos del poder en la escena vincular.
¿Y el varón? Puedo arriesgar que muy probablemente estará encantado de poder permitirse ver a su mujer más allá de lo esperable, algo que sin duda lo ayudará a vencer sus propios temores y le permitirá atreverse a jugar con su imaginación desde el personaje
Liberemos nuestras fantasías y eliminemos nuestros fantasmas. Saltemos sobre los pudores y démosle rienda suelta a la ramera que, sin duda, está más cerca de lo que nos permitimos creer

El fenómeno de la prostitución es complejo, y como tal no fácil de definir. Además hay que distinguir la prostitución del comportamiento prostitutivo. -La prostitución, como actualmente se concibe, se realiza cuando una persona concede con frecuencia a otros su cuerpo por dinero. Generalmente la ejercen las mujeres, pero también hombres y niños, y las prestaciones sexuales pueden relizarse de forma heterosexual o bien homosexual. -La llamada prostitución hospitalaria, o sea la costumbre existente en algunos pueblos primitivos de conceder al huésped la propia mujer, la hija o la sierva, no ha de considerarse prostitución en el sentido comercial del término. Otro tanto hay que decir de la prestación esporádica de la propia mujer a ciertos parientes o compañeros, uso que existía en algunos pueblos e África oriental (y también en otros países), comparable al fus primae noctis de los señores medievales. -También la prostitución sagrada, como se indicará luego [/abajo, II], ha de distinguirse de la prostitución comercializada. -Por comportamiento prostitutivo hay que entender toda explotación del propio cuerpo por intereses no afectivos, como puede ocurrir en personas fáciles a darse para obtener ventajas ocasionales, o en personas obligadas a ceder a los chantajes de quien puede favorecerla en el trabajo o en la carrera. De algún modo entra en nuestro comportamiento prostitutivo el de quien se casa sin motivaciones afectivas, aceptando pasivamente la relación sexual consiguiente.

Haciendo historia:
Se dice comúnmente que la prostitución es la más antigua de las profesiones; sin embargo, no se la ha encontrado entre los pueblos etnológicamente más antiguos. Tuvo origen y se desarrolló en la forma típica comercializada sólo en civilizaciones avanzadas y a la vez más complejas a nivel social y moral.
1. LA PROSTITUCIÓN SAGRADA. En los pueblos del Oriente cercano y de la cuenca del Mediterráneo existía la prostitución sagrada. Se la encuentra también en algunas regiones de la India, donde las prostitutas, llamadas deva-dasis (siervas y esclavas de los dioses), eran cantoras y bailarinas y disfrutaban de particular instrucción. Las meretrices del culto, consideradas como mujeres sagradas, atestaban los patios de los templos y eran consideradas como transmisoras de las virtudes fecundativas. Su presentación revestía carácter de un acto social piadoso, en el cual las relaciones sexuales colectivas eran legítimas como cumplimiento de un ritual sagrado. En los templos, como en Babilonia, no faltaban los prostitutos varones. También en Palestina y en Siria la prostitución era de carácter religioso, y éste es el motivo de la severa condenación de esta práctica, designada como "fornicación con los dioses extranjeros", en el Pentateuco (cf Dt 23,18; Lev 21,7.9.14) y en los profetas. Sin embargo, la condición de prostituta no se consideraba infamante entre los hebreos.
2. LA PROSTITUCIóN PROFANA. La prostitución indiscriminada y comercializada, llamada también profana, florece muy pronto junto a la sagrada, pero se distingue de ella por una diversa mentalidad. En la prostitución sagrada la sexualidad se entiende como valor que se ejerce en dependencia de la divinidad, y el lucro derivado de las prestaciones va a beneficio sobre todo del templo; en la prostitución profana prevalece el uso arbitrario del cuerpo y el interés comercial, como ocurre hoy.
Probablemente se remontan a Solón (hacia el 600 a. C.), en Grecia, las primeras reglamentaciones de las casas comerciales de prostitución, llamadas "dicteria" o "burdeles", algunas particularmente lujosas para clientes de las clases sociales más elevadas, y otras más económicas para una clientela menos acomodada.
La prostitución profana, tanto femenina como masculina, se estructuraba según una jerarquía. La categoría más elevada de las prostitutas entre los griegos era la de las ¡heteras, dotadas de notables cualidades flsicas y culturales, que gozaban de particular influencia en hombres políticos.
En Roma inicialmente las prostitutas pertenecían a la clase más baja (prostibula). Después de la segunda guerra púnica (218-201 a.C.) comenzaron a difundirse las cortesanas, que eran llamadas meretrices (las que ganaban). Al numeroso grupo de las meretrices pertenecían cantadoras, tocadoras, mimas y bailarinas. La cultura romana consideraba útil su presencia para satisfacer el desahogo sexual y por la tasa especial debida al fisco; pero, a diferencia de la mentalidad griega, la prestación de las prostitutas era considerada infame; por eso no podían adornarse con los indumentos reservados a las matronas y tenían que vestir una túnica corta de color oscuro.
Después del advenimiento del cristianismo algunos emperadores, sobre todo Teodosio (347-395) y Justiniano (482-565), dictaron leyes severas contra los explotadores de la prostitución, los proxenetas, que habían llegado a prostituir a niñas de menos de diez años de edad. Pero las prescripciones no tuvieron los efectos esperados.
En la Edad Media la historia de la prostitución es una sucesión de tentativas de represión y de reglamentación. En su mayoría, la concesión de los "burdeles" era tolerada y se regulaba por sanciones fiscales, que provocaban codiciadas ganancias. Toda reunión numerosa, como las ferias y los mercados, veía acudir legiones de meretrices; las mujeres públicas acompañaban a los ejércitos.
En el renacimiento se difundieron las cortesanas -llamadas así porque vivían junto a las cortes-, que repetían el fenómeno de las heteras griegas, exaltadas y cantadas por los literatos. Desde el siglo xvi las autoridades comenzaron a preocuparse por la difusión de las enfermedades venéreas, por lo cual se prescribía a las prostitutas visitas sanitarias periódicas, prescripciones que se acentuaron en los siglos siguientes.
La reforma protestante y la contrarreforma difundieron una mentalidad más severa contra la prostitución; muchos burdeles fueron cerrados, aunque la prostitución no fue legalmente suprimida. Precisamente en Francia por el mismo período comienza a difundirse la "galantería"; a menudo las damas de corte son cortesanas particularmente influyentes: piénsese en la Pompadour -la favorita de Luis XV (1710-1774)que protegió a filósofos y escritores.

la prostitución como se presenta hoy, sin precisar las diversificaciones que se encuentran en las diversas culturas.
1. LOS ORGANIZADORES DE LA PROSTITUCIóN. En la base de la prostitución hay una extensa organización can ramificaciones internacionales, que impone un código de comportamiento; es la única ley que las prostitutas y sus explotadores se sienten obligados a respetar.
La organización de la prostitución se llama proxenetismo, en la cual actúan cuatro categorías distintas: los protectores, los dueños de los locales en los cuales tiene lugar el comercio prostitutivo, las alcahuetas y los traficantes. - Normalmente las prostitutas obran bajo la guía de un protector, que a menudo se convierte en el amante parásito de la prostituta, al que ella ama y teme. Al protector le incumbe atraer a las prostitutas: muchachas descarriadas, huidas de casa o a la búsqueda de aventuras en concursos (más o menos trucados) de belleza o de cine. Se comienza con algún cliente y con muchos regalos. Pero muy pronto la muchacha descubre en el protector a su amo absoluto, que puede también venderla a otro protector. Aunque en proporción menor, también hay mujeres que hacen de protectoras. - El dueño es el amo del local puesto (totalmente o en parte) a disposición de los encuentros con las prostitutas. - Alcahueta es la mujer que conoce el arte de seducir a la muchacha disponible a la prostitución, la pone en relación con el protector o directamente con los clientes y le enseña el oficio. - El traficante es el colocador, pagado por una comisión de protectores o dueños de casas que se compromete a trasladar prostitutas tanto a nivel nacional como internacional.
2. LAS PROSTITUTAS. Para simplificar el lenguaje se usa aquí el término femenino, por ser mujeres la mayoría de las personas que se prostituyen; pero todas las consideraciones hay que referirlas también a los varones.
a) Las categorías de las prostitutas. Las personas que se prostituyen se dividen habitualmente en profesionales, semiprofesionales y ocasionales. 0 Para las profesionales el único verdadero oficio es la prostitución, lo cual implica una mentalidad, un tenor de vida, una capacidad de seducción y de selección de los clientes. Entre las profesionales está el ejército de las paseadoras, que son colocadas por los protectores en lugares céntricos o periféricos de ciudades o pueblos según la edad y el atractivo. Su exhibicionismo es lo que provoca reclamaciones periódicas e intervenciones ocasionales por parte de las autoridades públicas. Entre las prostitutas de la calle están las clacson-girls, que actúan a bordo de coches a veces particularmente lujosos. 0 Las semiprofesionales ejercen habitualmente la prostitución juntamente con otros trabajos del todo honestos o bien junto con un trabajo expresamente adquirido porque permite "ejercer", como podna ser el de camarera, masajista, entraineuse (muchacha que divierte a los clientes en locales como cabarets, night clubs, etc.). Es claro que tales actividades normalmente son desarrolladas por personas (y son la mayor parte) que no tienen intención alguna de prostituirse. Entran entre las prostitutas semiprofesionales, aunque se distinguen de ellas como categoría considerada más elevada, las call-girls: mujeres -tales son en su mayoría- disponibles a una llamada (ca11) telefónica. Externamente su personalidad debe parecer irreprensible. El giro del trabajo se establece por cita con una clientela reducida, pero refinada. 0 Las ocasionales son mujeres que inicialmente no intentan ser prostitutas, pero se ofrecen ocasionalmente por oscuros impulsos de naturaleza psíquica o para procurarse lucros extraordinarios. Las ocasionales se convierten fácilmente en prostitutas habituales.
b) La figura de la prostituta. Según los datos estadísticos, las prostitutas provienen en su mayoría de las clases sociales inferiores, generalmente de ambientes familiares desorganizados y moralmente disgregados, y se ven empujadas por el deseo de una ganancia fácil. Sin embargo, en las estadísticas no están comprendidas las prostitutas semiprofesionales, y sobre todo las call-girls, entre las cuales se encuentran personas con estudios y de buena posición, que han realizado de modo consciente su elección.
La prostituta comienza su carrera a una edad joven o muy joven (en su mayoría antes de los veinte años); van en aumento las que comienzan ya entre los doce y los trece años: se trata de muchachitas escapadas de casa o inducidas al "oficio" por sus propios familiares.
Hay que distinguir la psicología originaria de la prostituta de la adquirida en el ejercicio de la prostitución. Inicialmente se trata de muchachas normales, que en general han frecuentado los comienzos de los estudios secundarios. Su personalidad se debilita de forma profunda según van avanzando en la "carrera", en gran parte a causa del régimen de vida: malos tratos y pretensiones de los protectores, consumo abundante de alcohol y ahora también de droga, a la que recurren para darse ánimos y superar momentos de particular desaliento.
No consta normalmente que la prostituta sea una hipersexual. Habitualmente su prestación carece de participación psíquica; de lo contrario no podría prestarse a relaciones continuadas con clientes. Es más, la obligación de las prestaciones con toda especie de hombres puede hacer nacer en ella una aversión al sexo masculino.
La prostituta a menudo desprecia a las personas honestas y normales que han de someterse a un trabajo común para ganarse la vida.
Particularmente fuerte es en la prostituta el amor materno cuando tiene un hijo.
En numerosas historias de prostitutas se ve que en un cierto momento las interesadas tienen una percepción exacta de su disgregación moral, de la cual, sin embargo, estiman que no pueden librarse (no faltan entre ellas tentativas de suicidio). Sin embargo, son posibles, aunque difíciles, las recuperaciones morales de prostitutas si reciben ayuda de instituciones privadas o gubernativas.


por desgracia, ha existido siempre, pero actualmente ha adquirido proporciones industriales. Se la conoce en los países de Asia y de Sudamérica, donde padres desesperadamente pobres venden a uno u otro hijo para que pueda sobrevivir el resto de la familia.
Menos conocida es la prostitución de menores, a tiempo limitado o también a tiempo completo, que existe a escala limitada, pero de modo sorprendentemente vasto y en proporciones crecientes en Europa occidental y en USA. La explotación de menores como actores de filmes o fotorromances pornográficos depende de organizaciones internacionales dedicadas a la producción y a la distribución de semejantes materiales. La explotación directa de menores que se conceden a clientes particulares pueden realizarla también organizaciones más pequeñas, pero no carentes de conexiones internacionales. A los menores, a veces vendidos por los padres, pero con más frecuencia huidos de casa, se los hace emigrar con el espejismo de aventuras y de riqueza entre personas que "legalmente" se hacen pasar por parientes suyos. Una vez caídos en la red, no es fácil que los interesados tengan el valor de revelarse; se resignan a un género de vida que consideran imposible cambiar, entre otras cosas porque se saben atados por un contrato mafioso que prevé para todo "error" durísimas sanciones, incluso a larga distancia de tiempo y de espacio.
3) REFLEJOS SOCIALES. Aquí se alude a algunos reflejos sociales de la prostitución.
a) Los clientes. Es casi imposible un análisis sociológico de los "clientes". Se han intentado algunos sondeos en clientes de la prostitución "proletaria", pero no en los clientes de las call-girls. Hay que distinguir entre los clientes "ocasionales", que no presentan particulares características, y los clientes "habituales". Éstos pueden ser "tímidos" que esperan perder sus complejos con un contacto prostitutivo, arriesgándose así a agravar sus dificultades psico-sexuales, o bien decepcionados por su relación conyugal, o impotentes y pervertidos. Es común en la prostitución proletaria un sentido de insatisfacción por un encuentro reducido a un cuarto de hora y poco personalizado.
b) Sobre la difusión de la prostitución sólo se pueden hacer conjeturas aproximadas, porque donde está vigente el sistema de la reglamentación (y el correspondiente fichaje) las prostitutas "clandestinas" -que las estimaciones sociológicas consideran más numerosas- evitan el control, y en los países prohibicionistas o abolicionistas es del todo imposible.
El fenómeno de la prostitución está difundido por todas partes e implica una circulación colosal de negocios. Entre los países prohibicionistas, solamente en Rusia y. en China Popular la prostitución clandestina es muy reducida, debido al efecto combinado de un sistema policíaco riguroso, de una educación cívica que reduce las evasiones individuales y de una nivelación económica que no favorece las especulaciones privadas. En los países de economía libre la posibilidad de explotación comercial y el clima de hedonismo favorecen la actividad prostitutiva más allá y en contra de la normativa legal.


El temor al contagio venéreo, que se consideraba sobre todo provocado por la prostitución, ha tenido una parte decisiva para estimular una cultura contra la prostitución. Las estadísticas recientes desmienten netamente este temor. Las infecciones venéreas en los países industrializados de cultura occidental son debidas en gran parte a contactos con personas diversas, carentes de todo cuidado higiénico, más que a relaciones con prostitutas.
Ahora se añade el peligro de contagio de SIDA. Las prostitutas son posibles portadoras de virus, porque muchas de ellas hacen uso de drogas por vía intravenosa y porque tienen relaciones con demasiadas personas diversas que las pueden contagiar.
d) La prostitución y la criminalidad. El mundo de la prostitución gira en torno a la explotación y al tráfico de las personas y está ligado a la industria de la I pornografía, al racket de los locales de juego y al comercio de la l droga. Por eso hay que considerarlo como un factor criminógeno.

la prostitución como se presenta hoy, sin precisar las diversificaciones que se encuentran en las diversas culturas.

Cristina promulgó la ley sobre Trata de Personas

La Presidenta promulgó la norma que concibe al tráfico de personas como un delito y fija penas de 3 a 15 años de prisión. “Es un deber de la sociedad y el Estado luchar contra la trata”, sostuvo.
"Hemos dado un gigantesco paso contra la doble moral y la hipocresía que rige en algunos sectores.
El rubro 59 le deja pingües ganancias a los diarios que hacen negocios con esta oferta. No se puede desde las tapas pedir al Gobierno que luche contra la trata de personas y después en las páginas comerciales publicar avisos", dijo Cristina.
"El decreto prohíbe la publicación de avisos de oferta sexual y crea una oficina de monitoreo para que el ministerio de Justicia junto al consejo de la mujer pueda articular una eficaz tarea en la luchar contra la trata", explicó la mandataria.
"Jamás vamos a condenar a ninguna mujer porque nadie elige la vida que tiene. No creo que nadie pueda tirar la primera piedra. Que nadie dude a quiénes queremos perseguir con esta medida", agregó.
"A las mujeres nos discriminan. Si no miren, en nueve meses, yo pasé de dominada por doble comando, a deprimida y sedada; hasta autoritaria rebanadora de cabezas", sostuvo.
"Este es un instrumento más en la lucha que tenemos contra la trata de personas porque la libertad es un derecho humano inalienable e imprescriptible", concluyó la Presidenta.
La iniciativa concibe al delito de trata de personas como "captación, transporte y/o traslado", ya sea adentro del país o hacia el exterior, y la acogida recepción de personas con fines de explotación, y establece penas que van desde los 3 a los 15 años de prisión.
Con la promulgación de esta norma entrará en funcionamiento el Programa Nacional de Prevención y Erradicación de la Trata de Personas y de asistencia a sus víctimas, creado bajo la presidencia de Néstor Kirchner.
Los puntos de la Ley 26.364
-El delito incluye la captación de personas, ya sea para la explotación sexual, las prácticas de esclavitud, los trabajos forzados y la extracción ilegal de órganos y tejidos.
-Diferencia a las víctimas mayores de las menores de 18 años. En el primer caso se deberá demostrar que hubo algún método de coerción para que se configure el hecho ilícito.
-El delito es castigado con penas de 3 a 6 años de prisión, que puede elevarse a 10 si el culpable fuese familiar directo o cónyuge de la víctima.
-En el caso de que las víctimas sean menores de edad, la escala penal se eleva de 4 a 10 años de prisión. Y si se trata de menores de 13 años, será 6 a 15 años de prisión efectiva.
Fuente: El Argentino



Este blog contiene información sobre el secuestro y desaparición de Marita Verón en San Miguel del Tucumán, Argentina, el 3 de abril de 2002. Los datos provienen de fuentes judiciales y periodísticas presentes en el juicio oral


San Miguel de Tucumán, 8 de febrero de 2012
Hoy empieza el Juicio de la causa de Marita.
CAMARA PENAL DE TUCUMAN, SALA II.
JUICIO: IÑIGO, DAVID GUSTAVO Y OTROS, PRIVACIÓN ILEGITIMA DE LA LIBERTAD Y CORRUPCIÓN – MARIA DE LOS ANGELES
VERÓN – EXPTE. Nº 23554/2002

Desde el 3 de abril del 2002, comencé a buscar a mi hija Marita Verón.
En esta búsqueda me encontré frente a la Trata de Personas en Argentina. Lejos de intimidarme seguí buscando a Marita con mucho más ímpetu y fortaleza, encontrando así a decenas de mujeres jóvenes a quienes les brinde ayuda para salir de las redes de trata y a reencontrarse con su familia.
Esta Fundación nace como extensión de mi lucha personal contra este crimen y del deseo de ayudar a otras familias que como la mía se vieron afectadas por este delito, así como un especial interés por debatir y hacer pública una problemática vigente que desafortunadamente se ha invisibilizado en gran parte de nuestra sociedad.

Desde su comienzo, el 19 de Octubre de 2007 en San Miguel de Tucumán, las autoridades de esta Fundación formulamos tres objetivos primarios, la prevención, la protección y la asistencia integral a v íctimas y a sus familias que enmarcarían el camino a realizar por la institución. Después de tres años de lucha, estos objetivos siguen guiando los pasos de nuestra organización, y el mundo fue reconociendo y valorando nuestra lucha y nuestra voluntad no sólo para rescatar a Marita, sino a las todas las mujeres víctimas de la Trata de Personas.

Para mi es importante recordarles que el 3 de abril de 2011 mi hija cumplió 9 años de estar desaparecida, razón por la cual les pido muy especialmente que no nos olvidemos de Marita, al igual que del resto de las niñas, jóvenes y mujeres que se encuentran en este momento en la misma situación de mi hija.
SUSANA TRIMARCO

SUSANA TRIMARCO
Mamá de Marita Verón

 
Equipo jurídico
Dr. Germán Rodolfo Díaz
gdiaz@fundacionmariadelosangeles.org

Dra. María Belén Lemboblembo@fundacionmariadelosangeles.org

Dra. María Rosa Poncemrponce@fundacionmariadelosangeles.org

Colaboradora: Dra. Elizabeth Nolienoli@fundacionmariadelosangeles.org
Dr. Claudio Garmendia
Dr. José D' antona
Dr. Carlos Varela Álvarez
Equipo de Trabajo Social
Elizabeth Saavedra
esaavedra@fundacionmariadelosangeles.org

Gilda Zuritagzurita@fundacionmariadelosangeles.org
Directora de Proyectos
Andrea Romero
aromero@fundacionmariadelosangeles.org
Área administrativa
Alejandra Rasgido
Raúl Barraza
Jazmín Broitman
Alicia Trimarco


1. LOS ORGANIZADORES DE LA PROSTITUCIóN. En la base de la prostitución hay una extensa organización can ramificaciones internacionales, que impone un código de comportamiento; es la única ley que las prostitutas y sus explotadores se sienten obligados a respetar.
La organización de la prostitución se llama proxenetismo, en la cual actúan cuatro categorías distintas: los protectores, los dueños de los locales en los cuales tiene lugar el comercio prostitutivo, las alcahuetas y los traficantes. - Normalmente las prostitutas obran bajo la guía de un protector, que a menudo se convierte en el amante parásito de la prostituta, al que ella ama y teme. Al protector le incumbe atraer a las prostitutas: muchachas descarriadas, huidas de casa o a la búsqueda de aventuras en concursos (más o menos trucados) de belleza o de cine. Se comienza con algún cliente y con muchos regalos. Pero muy pronto la muchacha descubre en el protector a su amo absoluto, que puede también venderla a otro protector. Aunque en proporción menor, también hay mujeres que hacen de protectoras. - El dueño es el amo del local puesto (totalmente o en parte) a disposición de los encuentros con las prostitutas. - Alcahueta es la mujer que conoce el arte de seducir a la muchacha disponible a la prostitución, la pone en relación con el protector o directamente con los clientes y le enseña el oficio. - El traficante es el colocador, pagado por una comisión de protectores o dueños de casas que se compromete a trasladar prostitutas tanto a nivel nacional como internacional.
2. LAS PROSTITUTAS. Para simplificar el lenguaje se usa aquí el término femenino, por ser mujeres la mayoría de las personas que se prostituyen; pero todas las consideraciones hay que referirlas también a los varones.
a) Las categorías de las prostitutas. Las personas que se prostituyen se dividen habitualmente en profesionales, semiprofesionales y ocasionales. 0 Para las profesionales el único verdadero oficio es la prostitución, lo cual implica una mentalidad, un tenor de vida, una capacidad de seducción y de selección de los clientes. Entre las profesionales está el ejército de las paseadoras, que son colocadas por los protectores en lugares céntricos o periféricos de ciudades o pueblos según la edad y el atractivo. Su exhibicionismo es lo que provoca reclamaciones periódicas e intervenciones ocasionales por parte de las autoridades públicas. Entre las prostitutas de la calle están las clacson-girls, que actúan a bordo de coches a veces particularmente lujosos. 0 Las semiprofesionales ejercen habitualmente la prostitución juntamente con otros trabajos del todo honestos o bien junto con un trabajo expresamente adquirido porque permite "ejercer", como podna ser el de camarera, masajista, entraineuse (muchacha que divierte a los clientes en locales como cabarets, night clubs, etc.). Es claro que tales actividades normalmente son desarrolladas por personas (y son la mayor parte) que no tienen intención alguna de prostituirse. Entran entre las prostitutas semiprofesionales, aunque se distinguen de ellas como categoría considerada más elevada, las call-girls: mujeres -tales son en su mayoría- disponibles a una llamada (ca11) telefónica. Externamente su personalidad debe parecer irreprensible. El giro del trabajo se establece por cita con una clientela reducida, pero refinada. 0 Las ocasionales son mujeres que inicialmente no intentan ser prostitutas, pero se ofrecen ocasionalmente por oscuros impulsos de naturaleza psíquica o para procurarse lucros extraordinarios. Las ocasionales se convierten fácilmente en prostitutas habituales.
b) La figura de la prostituta. Según los datos estadísticos, las prostitutas provienen en su mayoría de las clases sociales inferiores, generalmente de ambientes familiares desorganizados y moralmente disgregados, y se ven empujadas por el deseo de una ganancia fácil. Sin embargo, en las estadísticas no están comprendidas las prostitutas semiprofesionales, y sobre todo las call-girls, entre las cuales se encuentran personas con estudios y de buena posición, que han realizado de modo consciente su elección.
La prostituta comienza su carrera a una edad joven o muy joven (en su mayoría antes de los veinte años); van en aumento las que comienzan ya entre los doce y los trece años: se trata de muchachitas escapadas de casa o inducidas al "oficio" por sus propios familiares.
Hay que distinguir la psicología originaria de la prostituta de la adquirida en el ejercicio de la prostitución. Inicialmente se trata de muchachas normales, que en general han frecuentado los comienzos de los estudios secundarios. Su personalidad se debilita de forma profunda según van avanzando en la "carrera", en gran parte a causa del régimen de vida: malos tratos y pretensiones de los protectores, consumo abundante de alcohol y ahora también de droga, a la que recurren para darse ánimos y superar momentos de particular desaliento.
No consta normalmente que la prostituta sea una hipersexual. Habitualmente su prestación carece de participación psíquica; de lo contrario no podría prestarse a relaciones continuadas con clientes. Es más, la obligación de las prestaciones con toda especie de hombres puede hacer nacer en ella una aversión al sexo masculino.
La prostituta a menudo desprecia a las personas honestas y normales que han de someterse a un trabajo común para ganarse la vida.
Particularmente fuerte es en la prostituta el amor materno cuando tiene un hijo.
En numerosas historias de prostitutas se ve que en un cierto momento las interesadas tienen una percepción exacta de su disgregación moral, de la cual, sin embargo, estiman que no pueden librarse (no faltan entre ellas tentativas de suicidio). Sin embargo, son posibles, aunque difíciles, las recuperaciones morales de prostitutas si reciben ayuda de instituciones privadas o gubernativas.
c) La prostitución infantil,
por desgracia, ha existido siempre, pero actualmente ha adquirido proporciones industriales. Se la conoce en los países de Asia y de Sudamérica, donde padres desesperadamente pobres venden a uno u otro hijo para que pueda sobrevivir el resto de la familia.
Menos conocida es la prostitución de menores, a tiempo limitado o también a tiempo completo, que existe a escala limitada, pero de modo sorprendentemente vasto y en proporciones crecientes en Europa occidental y en USA. La explotación de menores como actores de filmes o fotorromances pornográficos depende de organizaciones internacionales dedicadas a la producción y a la distribución de semejantes materiales. La explotación directa de menores que se conceden a clientes particulares pueden realizarla también organizaciones más pequeñas, pero no carentes de conexiones internacionales. A los menores, a veces vendidos por los padres, pero con más frecuencia huidos de casa, se los hace emigrar con el espejismo de aventuras y de riqueza entre personas que "legalmente" se hacen pasar por parientes suyos. Una vez caídos en la red, no es fácil que los interesados tengan el valor de revelarse; se resignan a un género de vida que consideran imposible cambiar, entre otras cosas porque se saben atados por un contrato mafioso que prevé para todo "error" durísimas sanciones, incluso a larga distancia de tiempo y de espacio.
3) REFLEJOS SOCIALES. Aquí se alude a algunos reflejos sociales de la prostitución.
a) Los clientes. Es casi imposible un análisis sociológico de los "clientes". Se han intentado algunos sondeos en clientes de la prostitución "proletaria", pero no en los clientes de las call-girls. Hay que distinguir entre los clientes "ocasionales", que no presentan particulares características, y los clientes "habituales". Éstos pueden ser "tímidos" que esperan perder sus complejos con un contacto prostitutivo, arriesgándose así a agravar sus dificultades psico-sexuales, o bien decepcionados por su relación conyugal, o impotentes y pervertidos. Es común en la prostitución proletaria un sentido de insatisfacción por un encuentro reducido a un cuarto de hora y poco personalizado.
b) Sobre la difusión de la prostitución sólo se pueden hacer conjeturas aproximadas, porque donde está vigente el sistema de la reglamentación (y el correspondiente fichaje) las prostitutas "clandestinas" -que las estimaciones sociológicas consideran más numerosas- evitan el control, y en los países prohibicionistas o abolicionistas es del todo imposible.
El fenómeno de la prostitución está difundido por todas partes e implica una circulación colosal de negocios. Entre los países prohibicionistas, solamente en Rusia y. en China Popular la prostitución clandestina es muy reducida, debido al efecto combinado de un sistema policíaco riguroso, de una educación cívica que reduce las evasiones individuales y de una nivelación económica que no favorece las especulaciones privadas. En los países de economía libre la posibilidad de explotación comercial y el clima de hedonismo favorecen la actividad prostitutiva más allá y en contra de la normativa legal.
c) La prostitución y las enfermedades venéreas.
El temor al contagio venéreo, que se consideraba sobre todo provocado por la prostitución, ha tenido una parte decisiva para estimular una cultura contra la prostitución. Las estadísticas recientes desmienten netamente este temor. Las infecciones venéreas en los países industrializados de cultura occidental son debidas en gran parte a contactos con personas diversas, carentes de todo cuidado higiénico, más que a relaciones con prostitutas.
Ahora se añade el peligro de contagio de SIDA. Las prostitutas son posibles portadoras de virus, porque muchas de ellas hacen uso de drogas por vía intravenosa y porque tienen relaciones con demasiadas personas diversas que las pueden contagiar.
d) La prostitución y la criminalidad. El mundo de la prostitución gira en torno a la explotación y al tráfico de las personas y está ligado a la industria de la I pornografía, al racket de los locales de juego y al comercio de la l droga. Por eso hay que considerarlo como un factor criminógeno.
Normativas legales
La actitud cultural-legislativa contemporánea oscila entre tres orientaciones diversas, que van de la reglamentación al prohibicionismo y al abolicipnismo.
1. Con LA. REGLAMENTACIÓN se tiende, gracias a programas más racionales y eficaces de los adoptados en los siglos pasados, a limitar rigurosamente el comercio y el ejercicio de la prostitución, reservando para ella locales autorizados y controlados, llamados casas cerradas. La primera reglamentación en el sentido moderno tuvo lugar en Francia en 1802. El ejemplo francés fue seguido pronto por otros países. [Más adelante, en el n.° 4, ! Régimen legal de la prostitución en España].
En muchos países las motivaciones sociales de la reglamentación se basan en la presunción de que la prostitución es un fenómeno ineliminable, e incluso en parte útil para satisfacer las tensiones sexuales, sobre todo las masculinas, mientras que hay que poner freno al libertinaje más evidente y un dique a la difusión de las enfermedades venéreas.
El fichaje de las prostitutas implicaba la visita sanitaria obligatoria y algunas normas para su defensa: no podían ser admitidas antes de los dieciséis años; debían ser libres de rechazar al cliente no querido y de limitar sus prestaciones (prescripciones que eran todas ellas habitualmente ignoradas).
El aspecto más discutible de la reglamentación es que tales Estados reconocen los aspectos negativos de la prostitución -de lo contrario deberían dejarla libre como cualquier otra actividad-, pero a la vez la oficializan. Además, la reglamentación legitima el comercio de las prostitutas, que, una vez fichadas, se sienten más destinadas a ese trabajo. La protección sanitaria, que constituye la motivación social predominante de la reglamentación, es improductiva por varios motivos: controla sólo a la prostituta y no al cliente; el control en fechas fijas descuida los períodos intermedios;. la mayoría de las prostitutas escapa a todo fichaje y control, ya que las "clandestinas" son más numerosas que las registradas.
El aspecto social positivo de la reglamentación es la posibilidad de un control, aunque sea reducido, y de una parcial protección legal y social de la prostituta.
2. EL PROHIBICIONISMO. A finales del siglo xlx, la Asociación inglesa de moralidad (The National Vigilance Association) inició una campaña contra la trata de blancas. Después de varias reuniones, se firmó en París una convención internacional (4 de mayo de 1919) que prohibía alistar para la prostitución a las menores, aunque consintieran, y usar para las mayores cualquier medio de coacción.
Pero la trata clandestina de menores continúa, como se ha indicado antes, incluso con la complicidad de algunos familiares. Para la trata de personas mayores habitualmente no se recurre a la violencia física; se proponen espejismos de ganancias fáciles y de afirmación, que luego se resuelven en formas renovadas de esclavitud.
En cualquier caso, las campañas contra los mayores abusos consiguientes a la organización de la prostitución han favorecido un cambio de mentalidad. De la reglamentación se ha pasado al "prohibicionismo", en virtud del cual la prostitución no puede entrar entre las actividades socialmente reconocibles. Este movimiento, alentado a nivel internacional, se difundió y fue adoptado en USA, en URSS, en casi todos los Estados europeos y en algunos países asiáticos, como la India.
El régimen prohibicionista considera la prostitución como tal un "delito" y propone su eliminación. Sin embargo ha resultado eficaz sólo en poquísimos casos [l arriba, lIl, 3, b].
3. EL ABOLICIONISMO. La orientación legislativa abolicionista parte del principio de que la prostitución en sí misma no ha de ser ni reconocida ni prohibida por el Estado, por pertenecer a las relaciones privadas. Con ello se suprime el fichaje y la visita sanitaria de las prostitutas, que no pueden ser sometidas a leyes discriminatorias especiales. Entre las mayores no es delito conceder el cuerpo propio con fines de lucro, con tal de que salvaguarden las leyes emanadas de la tutela del orden público, como la prohibición de la seducción o de actos obscenos en lugar público, el atentado contra el pudor, la provocación al vicio. Disposiciones éstas que son interpretadas cada vez de modo más elástico.
En particular, el abolicionismo se propone reprimir la organización de la prostitución. El "lenocinio" y cualquier forma de inducción a la prostitución y el mantenimiento de locales dedicados habitualmente a la prostitución se consideran "delito penal". Además, el abolicionismo se propone una educación cultural que favorezca la reeducación de las prostitutas y, dentro del respeto de las personas haga disminuir la demanda de relación prostitutiva. Han actuado en este sentido diversos movimientos abolicionistas, en particular, en Francia, la "Amicale des Maitres d'Hotels meublés de France et des Colonies". Tanto el sistema prohibicionista como el abolicionista siguen siendo periódicamente impugnados. Se desea el retorno a la reglamentación, aunque con modalidades controladas más rigurosamente. Las impugnaciones están estimuladas ciertamente por intereses comerciales, pero son presentadas como motivaciones sociales: disminuir el peligro de contagios venéreos y la difusión escandalosa de la oferta prostitutiva en las calles. Además, las prostitutas lamentan sobre todo la actual privación de toda tutela social para su trabajo, particularmente a nivel sanitario y pensionista.
Los abolicionistas replican que la defensa del pudor público no se aseguraría con la apertura de las "casas cerradas": las prostitutas "clandestinas" han sido siempre más numerosas que las que actúan en los locales autorizados; contra el peligro de contagio, a su vez, se debe instaurar una campaña sanitaria cívica; el mero control de las prostitutas autorizadas no resolvería el problema.
G. Davanzo

Análisis sociológicos
Como fenómeno social, la prostitución entra en el campo de la reflexión sociológica sobre la sexualidad y se la hace depender de factores diversos.

I. ENTRE LAS. TEORÍAS SOCIOL6GICAS PARTICULARES recordamos las que se refieren a la constitución biológica o a la situación económica.

a) El factor biopsíquico. En un primer tiempo la causa principal de la prostitución se buscó en la mujer, que sería constitucionalmente prostituta, es decir, predispuesta a relaciones sexuales múltiples. Véanse las teorías de C. Lombroso, G. Ferraro y O. Weininger, hoy superadas en su formulación más rígida. Otros autores estiman que la demanda del varón es la causa principal: el varón sería constitucionalmente polígamo como sus antepasados los monos. Es la tesis mantenida en particular por A. Kinsey. Desde siempre la mentalidad popular ha considerado que el varón tiene un instinto sexual difícil de dominar. Esta predisposición biológica a relaciones múltiples es sostenida ahora para ambos sexos.

b) El factor económico. Es innegable que el fenómeno de la prostitución se funda en intereses comerciales vastísimos. Las teorías económicas ponen el acento en la situación de pobreza de las personas que se prostituyen. Ciertamente la miseria induce con frecuencia a esta "profesión"; pero si se mira a los clientes y a la organización hay que reconocer que es el Estado de bienestar el que favorece la demanda y la expansión "industrial".

Entre las teorías económicas se puede encuadrar la interpretación marxista, para la cual el sistema capitalista y la falsa moralidad burguesa son causas determinantes de la difusión de la prostitución.

2. LAS TEORÍAS SOCIOLÓGICAS GENERALES. El comportamiento prostitutivo es reducido por otros sociólogos a explicaciones más complejas.

a) El ambiente. La causa determinante de la prostitución se busca en el ambiente socio-cultural del que provienen las prostitutas. Consta, en efecto, que la mayoría de ellas, como observaba la socióloga E. Kern, proviene de un ambiente familiar "desorganizado", es decir carente de sensibilidad y de afecto, caracterizado por una promiscuidad deformante y por experiencias de incesto que pueden imponer la idea de que el amor es un desahogo puramente físico. También las prostitutas nacidas en familias regulares y que han recibido una instrucción particular pueden ser víctimas de un ambiente "desorganizado" si han vivido en un clima impregnado de falsos valores y carente de compromiso moral.

b) La estructura de la sociedad Entre las teorías sociológicas generales se distingue la elaborada por algunos sociólogos estructuralistas alemanes, como H. Schelsky y W. Bernsdorf, que se relacionan con la "nueva antropología filosófica" de M. Scheler, A. Gehlen, H. Plesner y otros. En oposición a las teorías biopsíquicas, estos sociólogos objetan que el impulso sexual humano no está biológicamente determinado, como sucede en los animales inferiores, sino que depende de la cultura. La prostitución, según ellos, constituye un desahogo necesario en una sociedad jerarquizada y monogámica. Pero este fenómeno se prolonga también en la sociedad actual, que, a pesar de abolir "formalmente" las clases, conserva un enfoque jerarquizado del poder económico y además carente de valores ideales.

Orientaciones ético-sociales

Analizado el fenómeno de la prostitución bajo diversos aspectos, se recuerdan ahora las soluciones propuestas a nivel de reflexión éticosocial. Se comenzará con una proposición que contrasta con los valores éticos cristianos, pero que es defendida como orientación de liberación social.

I. LA TEORIA DE LA LIBERACIÓN SEXUAL. La única orientación social que hay que proponer, según Engels, Reich, De Beauvoir, es la liberación de la tensión sexual, congénita en la naturaleza humana, aboliendo el matrimonio monogámico y legitimando el amor libre. Reconocida la plena libertad de relaciones sexuales, vendrá a menos la prostitución comercializada. A esta conclusión llegan tanto los sociólogos que hacen depender la prostitución de un hecho biopsíquico como los de la escuela estiucturalista alemana. Sin embargo, aun partiendo de sus análisis, los resultados podrían ser diversos. El hombre no puede reducirse a sus tensiones biopsíquicas, y éstas hay que orientarlas al respeto de las exigencias superiores que distinguen al hombre del animal. Este último dato debería ser tenido presente con mayoría de razón por los secuaces del estructuralismo, que reconocen el influjo de la cultura en el comportamiento humano. A la cultura fuertemente jerarquizada, que provocaría la prostitución como desahogo, no hay que contraponer la cultura del liberalismo sexual, que podría provocar una prostitución general, aunque no comercializada. En cambio sería legítimo desear una cultura diversa, que ayude a la maduración sexual en orden a una efectividad personalizada y comprometida. Todo ello como orientación general, porque ningún comportamiento puede ser impuesto para ser adoptado por todos.

2. LAS POSICIONES CATÓLICAS. Hay que distinguir la valoración moral de la prostitución de la actitud que el Estado puede asumir respecto a este fenómeno social. - La ética cristiana ha condenado siempre la prostitución como inmoral porque implica el ejercicio de la genitalidad fuera de la relación afectiva y definitiva de los cónyuges, además de la degradación de las personas que venden su cuerpo y de los que reducen la satisfacción sexual a desahogo solamente fisiológico-sensorial. Pueden añadirse también otras razones, como el pecado de adulterio, el uso de contraceptivos y la disponibilidad al aborto. - En cambio son diversas las posiciones católicas sobre la actitud que el Estado puede asumir en relación con el fenómeno social de la prostitución.

a) La tolerancia. Ya san Agustín, y luego explícitamente santo Tomás de Aquino, defendieron la teoría de la tolerancia social. Partieron ellos de un principio general: el Estado no puede aprobar nunca el mal, pero tampoco puede eliminar todo mal moral; por tanto, debe obrar con una sana prudencia, que puede llegar a la tolerancia de algunos males morales mientras no sea posible una solución mejor. Ese principio fue aplicado por santo Tomás a la prostitución basándose en el supuesto social de que en aquella época el prohibicionismo estatal hubiera sido un absurdo (S. Th„ II-II, q. 10, a. 11).

b) La reglamentación. Particularmente el Colegio carmelitano de Salamanca (s. xvii), remitiéndose a la autoridad de santo Tomás de Aquino (S.Th. II-II, q. 96, a. 2) y a la práctica de los Estados pontificios, justificó la reglamentación de la prostitución. Se debe reconocer que la teoría de la "reglamentación" va más allá del principio tomista de la "tolerancia", pero es una consecuencia suya casi necesaria. Ante un fenómeno social que no se limita a relaciones entre dos personas, sino que implica fórmulas participativas de particular importancia, el Estado debe adoptar una posición jurídica. La reglamentación puede darse en forma de apoyo -y como tal sería inmoral-, o bien con la explícita intención de poner un dique al fenómeno y de algún modo controlarlo para evitar males peores: en esta forma, la reglamentación puede considerarse moralmente tolerable. La hipótesis entra en la discusión ética sobre la legislación estatal. Particularmente en los Estados modernos, aconfesionales y pluralistas, se puede discutir si es concebible una legislación que "regule" algunos episodios inmorales, como el divorcio [l Ordenamiento jurídico y ética].

c) La prohibición jurídica. Otros moralistas, entre los cuales destaca san Alfonso de Ligorio (j' 1787), estiman que el Estado debe prohibir la prostitución. Es la tesis que se ha hecho predominante entre los moralistas de nuestro siglo. El Estado ha de ser consciente de la degradación social y de la explotación criminal que comprende la prostitución organizada. La reglamentación, más que reducir el mal, lo oficializa.

d) Reflexión final. Ante todo hay que evidenciar que las tres hipótesis morales diversas concuerdan en estimar que la prostitución es un mal social; no niegan la presunción de que tal fenómeno sea ineliminable; tienden a evitar una complicidad directa del Estado [!Tolerancia y pluralismo]. La discusión versa sobre el comportamiento éticamente "prudencial" que el Estado debe adoptar: éste puede variar según las situaciones culturales y las posibilidades de control efectivo. Por tanto hay que evitar soluciones aprioristas.

En todo caso la tarea de la ética no se agota en la confrontación con el legislador. Hay que promover como primera la intervención "cultural" para una prevención ético-social del fenómeno prostitutivo. Se trata de recuperar el sentido de la I sexualidad humana. Además hay que potenciar las defensas sociales y jurídicas de los menores y las asociaciones que trabajan en favor de la juventud y en defensa de las muchachas madres y que miran a la recuperación de las personas socialmente marginadas.

ARGENTINA

Proponen una ley que considere la prostitución como un trabajo

En contraposición a las posturas abolicionistas, una asociación de mujeres pide separar lo que llaman “trabajo sexual” de la trata de personas y el proxenetismo. Reclaman un registro de habilitaciones y carnet profesional.


La clandestinidad es el caldo de cultivo para que existan proxenetas, tratantes de personas y explotadores sexuales de niños y niñas. Así lo entiende AMMAR (Asociación de Mujeres Meretrices de Argentina, vinculada con la CTA), que viene trabajando en una campaña de debate con otros sectores para contar con un instrumento legal que permita regular el trabajo sexual y que contribuya, además, a combatir los delitos vinculados.
El borrador de la ley está en proceso de discusión y revisión con otras organizaciones a raíz de la enorme polémica que genera la idea de considerar a la prostitución como un trabajo.
El punteo de las líneas directrices del proyecto –surgidas del debate de las propias trabajadoras sexuales– propone la prohibición de la explotación del trabajo sexual ajeno, la creación de una Comisión Nacional de la Protección del Trabajo Sexual que fiscalice y controle la actividad autónoma o en cooperativas, la puesta en marcha de un registro de habilitaciones para el trabajo sexual y su correspondiente carnet profesional y la aplicación de aportes previsionales y sociales.
“Si no separamos trata de trabajo sexual, se clandestiniza más nuestro laburo y se lo deja más vulnerable al proxenetismo”, explica Soledad Díaz, titular de AMMAR de la Provincia de Buenos Aires. “Si se deja de publicar avisos en los diarios o se cierran whiskerías da la sensación de que se lucha contra la trata, pero en realidad se empeora la situación: se nos margina más y se debilita el vínculo del sindicato con las chicas, porque no sabemos donde están.”
El colectivo de trabajadoras sexuales afirma que los circuitos de trata no son públicos, sobre todo los que trabajan con menores, que es un servicio para clientes que saben de qué se trata y lo buscan.
“En general no se percibe la diferencia entre explotación y esclavitud. Muchas compañeras son víctimas de la explotación, cuando los proxenetas se quedan con más de la mitad de lo que recaudan. Pero las que trabajan de manera autónoma también son explotadas por las distintas divisiones de la policía que pasan semanalmente a buscar una comisión a cambio de dejarlas trabajar”, dice Georgina Orellano, tesorera de AMMAR Capital.
La posibilidad de que una ley regule estas cuestiones, dicen, es la única oportunidad de escaparse de los múltiples abusos. “Hoy ya no es la policía –dice Díaz–. Viene toxicomanía, la brigada, cualquiera viene y te extorsiona. Así trabajes sola, en vez de un proxeneta tenés diez.”
¿SOLIDARIDAD CERO? Pero la batalla de las chicas no se agota en la lucha contra los explotadores y extorsionadores. Las trabajadoras sexuales vienen debatiendo desde hace muchos años con otros colectivos que se niegan a aceptar a la prostitución como un trabajo. Campañas como “Sin clientes no hay trata” o “Ninguna mujer nace para puta” hacen eje en la posición históricamente abolicionista de nuestro país en el orden internacional.
Pero el ideal de reducir la prostitución a cero –de inspiración humanista– tiene un costo alto: la clandestinidad y su consecuente vulnerabilización.
“Cuando se habla del aborto, las feministas piden que nadie decida sobre sus cuerpos, cosa con la que yo estoy de acuerdo –explica Díaz–. Pero cuando yo decido trabajar con mis genitales, ellas quieren decidir sobre su cuerpo y el mío. Y me dicen que mi decisión no vale.”
El debate que enfrentan las trabajadoras sexuales recorre la idea de que las mujeres, en general, no deciden voluntariamente ese trabajo. Orellano se impacienta: “Somos unas 80 mil trabajadoras sexuales en todo el país, ¿ninguna decide? O, en todo caso, ¿los cartoneros sí son libres de decidir trabajar de eso?”
IGUALES A TODOS. El borrador del proyecto de ley está siendo sometido a un intenso debate, tanto dentro de la comunidad de las trabajadoras sexuales como con otras organizaciones y colectivos.
En ese contexto, la psicóloga Silvia Guanciarrosa, integrante del equipo del Centro de Salud Sandra Cabrera, afirmó: “Cuando me convocaron a trabajar en apoyo a personas que ejercían la prostitución, portaba una importante ignorancia sobre el tema porque en el ámbito académico no se trata nunca.”
Dicho Centro de Salud (que debe su nombre a la dirigente de AMMAR asesinada en Rosario por denunciar la trata y prostitución infantil) es un espacio de atención de la salud de las trabajadoras y los trabajadores sexuales de la ciudad de La Plata, de manera conjunta entre el Ministerio de Salud de la provincia de Buenos Aires y AMMAR.
“Mi prejuicio era que la mayor demanda iba a ser el padecimiento que les producía el trabajo sexual. Y la sorpresa fue que en seis años nadie consultó por el padecimiento, todas vinieron a consultar cuestiones exactamente iguales a las de otras actividades: amor y desamor, desencuentros, necesidades económicas. Ningún padecimiento extra.” Un diagnóstico a contrapelo de los prejuicios, que se agranda cuando los y las asistentes al debate piden la palabra para pedir asesoramiento sobre cooperativismo y autonomía, palabras mágicas que abren la posibilidad de trabajar con los genitales sin necesidad de caer en las garras de explotadores, cafiolos o supervisores. <
Qué se busca con la ley
Crear la Comisión Nacional de la Protección al Trabajo Sexual (CNPTS) con representantes del Ministerio de Trabajo, de Seguridad, de Salud, Desarrollo Social y Organizaciones.
Esta comisión deberá velar por el cumplimiento de la ley, asesorar a los poderes ejecutivos, promover la educación sexual y otorgar los certificados establecidos, entre otras tareas.
Se crea el Registro de habilitaciones para el trabajo sexual, que otorga el certificado habilitante para esa tarea.
Se exige a los trabajadores la asistencia a cursos y chequeos médicos instrumentados por la comisión.
Se busca garantizar el acceso libre al trabajo en igualdad de condiciones y a una retribución justa “acordada libremente”.
Objetivo
Estigma. El proyecto de ley propone terminar con la “estigmatización”, y
dispone obligaciones como
el pago de impuestos.
Las voces que hablan de esclavitud
En septiembre de 2006, Diana Maffía convocó a referentes sociales que habían pasado o que transitaban por la experiencia del ejercicio prostibulario para poner en discusión el histórico debate sobre cómo considerarla: trabajo o esclavitud. El intercambio fue editado en el libro Diálogo: prostitución / trabajo sexual: las protagonistas hablan, que se puede descargar en <http://dianamaffia.com.ar/archivos/libroprostitucion.pdf>.
Entre las intervenciones que consideraron a la prostitución como esclavitud sexual, se encontraron las de Lohana Berkins, presidenta de la Asociación de Lucha por la Identidad Travesti (ALIT); Marlene Wayar, directora de la Revista El teje; Claudia Pía Braudacco, la dirigente de la Asociación de Travestis, Transexuales y Transgénero de la Argentina (ATTTA) recientemente fallecida y Aída Bazán y Teresa Sifón Barrera, integrantes de la Asociación de Mujeres Argentinas por los Derechos Humanos (AMMAR Capital), una escisión de la Asociación de Mujeres Meretrices de Argentina (AMMAR).
“Para nosotras la prostitución no es un trabajo. Nos anula como personas, nos convierte en un objeto de uso y abuso con el que cualquiera puede hacer lo que quiere con nuestro cuerpo, por unos miserables pesos. A nosotras, en realidad, es la pobreza la que nos lleva a la prostitución. Nosotras no pensamos que sea un trabajo. Tenemos compañeras que están infectadas de HIV, porque no pueden negociar con el cliente el preservativo, y como necesitan el dinero no se cuidan y lo hacen por cinco o diez pesos”, señaló Teresa Sifón Barrera. Aída Bazán agregó: “somos cuerpos gastados y golpeados, atravesados por el miedo y la vergüenza. Somos la cara del hambre prostituida, y por eso no podemos seguir calladas. No queremos más que los legisladores y las legisladoras no miren nuestras caras cuando quieran reglamentar nuestra esclavitud para convertir en empresarios a nuestros proxenetas.” Por su parte, Carmen Ifrán, una trabajadora independiente, expresó: “El 90% de las personas que se encuentran en situación de prostitución son mujeres, el 7% por ciento son transexuales y el 3% son hombres. La manera de justificar el ejercicio de la violencia contra la mujer es sosteniendo que lo han elegido libremente.”
Mishel, en una cooperativa con travestis
Mishel se autodefine como un trabajador sexual que alquila un departamento en La Plata para ejercer su trabajo en cooperativa.
“Al principio, hace un par de años, teníamos el departamento entre dos chicos, pero el negocio creció y ahora lo compartimos con dos travestis”, dice.
Mishel cuenta que el mismo departamento que cuesta unos 2000 pesos para vivienda, a él se lo alquilan en 5000 porque declaró para qué lo quería usar.
“Cada uno de nosotros cobra, al final del día, el 100% de lo que trabajó. Y a fin de mes dividimos entre todos y todas los costos del alquiler, de los servicios y de la promoción”. explica.
Al respecto, Daiana, otra chica que trabaja en el sur del Gran Buenos Aires, cuenta que “antes de que se prohibiera el rubro 59, el costo de promoción era como publicar cualquier clasificado, cerca de 50 pesos. Pero ahora como está prohibido, publicar un aviso en Internet nos cuesta 500 pesos por semana”.
Daiana trabaja en un departamento privado, porque ya tiene su clientela, aunque al principio, dice, “trabajé con proxenetas que se quedaban con más de la mitad de lo que ganaba, porque no sabía cómo era el negocio, no me imaginaba que podía independizarme”.
Daiana dice que no le parece que una sociedad sin prostitución sea necesariamente una sociedad más justa: “A mi me traen muchos chicos discapacitados, por ejemplo, que no podrían tener sexo si no fuera con una trabajadora sexual. Y la verdad es que lo necesitan, de alguna manera tienen que descargar.”
 02.07.2012 diario Tiempo Argentino
LOS ZETAS Y EL CARTEL DE SINALOA COMPRARÍAN MUJERES AQUÍ

La trata y la cultura de la prostitución en la Argentina de Cristina

Los narcotraficantes mexicanos sumaron a sus negocios la captación de mujeres para ser explotadas sexualmente, y en la ampliación de ese campo, la Argentina de Cristina Fernández es uno de los puntos claveCIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24).- Corresponsales de los principales carteles del Norte ya están reclutando, por la fuerza o bajo engaños, víctimas en el interior del país, según lo afirmó la periodista y escritora mexicana Lydia Cacho, una de las voces más autorizadas en la temática a nivel regional, durante la presentación del libro "Esclavas del poder", en el que ha documentado un exhaustivo mapa de las redes de trata y explotación sexual de mujeres.
"Tengo evidencia clarísima de la presencia de carteles de droga (mexicanos) relacionados con la trata que ya están operando en la Argentina, en Córdoba y en una ruta hacia el norte del país, en muchos casos creando y aprovechando vínculos con pequeñas comunidades provinciales que están en situación de pobreza y cuya economía está dañada. Tanto Los Zetas como el Cartel de Sinaloa ya están aquí. Estos criminales organizados comenzaron a instalarse y están comprando seres humanos", afirmó Cacho, según información que difunde hoy el diario 'La Nación'.
Seis guardaespaldas la acompañan a todos lados todo el tiempo. Esta mujer fue secuestrada, torturada y la mafia del narco-proxenetismo de México la tiene bajo amenaza de muerte.
16/04/2012

INFORME ESPECIAL : INFORMES DE LA ORGANIZACION INTERNACIONAL PARA LAS MIGRACIONES
Redes de prostitución: las rutas argentinas del tráfico de mujeres

Dentro del país hay bandas que "compran" y "venden" mujeres para hacerlas "trabajar" en prostíbulos de la Argentina o de países limítrofes. En esas redes hay vías de "importación", "exportación" y tránsito.
                                                                                                     

Los circuitos más transitados

El 40 por ciento de las mujeres entrevistadas que entraron a Chile como víctimas de organizaciones de "trata" son argentinas. Más de la mitad de las jovenes paraguayas que caen en manos de bandas de "proxenetas" internacionales terminan esclavizadas en prostíbulos argentinos.

Estos números alcanzan como ejemplo y pertenecen a dos estudios de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). Fueron realizados en Paraguay, Chile, Argentina y Uruguay e intentan sintetizar —en base a recopilaciones de causas judiciales— una complejísima problemática: el "comercio" de mujeres que son sacadas de sus pueblos o ciudades, en la inmensa mayoría engañadas con atractivas ofertas de trabajo, y terminan obligadas a prostituirse a fuerza de amenazas y golpes.

Bajo el lema común "Cuánto más joven, mejor calidad y mayor precio" —tomado así de boca directa de un reclutador misionero— las redes de "trata de personas con fines de explotación sexual" (tal su nombre técnico) van y vienen por las fronteras de la región llevando y trayendo nenas, adolescentes y mujeres que alimentan el negocio del sexo.

En motos, taxis, micros y autos las bandas trasladan a las víctimas, casi siempre por tierra. De acuerdo con los testimonios tomados por los investigadores de la OIM, algunas veces Ezeiza es una escala hacia España de mujeres argentinas o paraguayas. En otro casos, la ruta hacia Europa se triangula en Chile, que incluso tiene su propia línea de mujeres locales con demanda en Asia.

De la región estudiada, Uruguay parece ser el país menos conflictivo. Se lo considera zona de tránsito con la Mesopotamia argentina. "Se ha apuntado que los pasos Concordia—Salto y Colón—Paysandú (en el litoral argentino) y Livramento—Rivera y Yaguarón—Río Branco (ambos con Brasil) podrían ser vías de entrada para argentinas y brasileras", apunta el informe de la OIM, presentado en diciembre.

Una encuesta realizada a 125 trabajadoras sexuales atendidas en el Hospital Maciel, de la ciudad uruguaya de Montevideo, reveló otro dato: el 10 por ciento de las ofertas para trabajar en el exterior por parte de redes de trata tiene como destino Argentina. Este destino es el segundo de oferta, luego de Italia, e iguala en porcentaje a España.

En el documento de la OIM se transcriben las historias de dos mujeres dominicanas, víctimas de una oleada de trata impulsada cuando un dólar era igual a un peso (la conocida política del 1 a 1), que terminaron prostituyéndose en Plaza Once. Allí fueron entrevistadas y contaron que una vez en la Capital argentina "un hombre de unos 40 años les ofreció ir a Chilecito (La Rioja). Al principio estaban en libertad, luego comenzaron a encerrarlas, no iban solas a ningún lado...aparecieron los golpes y maltratos".

Las mismas jóvenes contaron que "las que tienen suerte van a Puerto Madryn" (en Chubut) y denunciaron la "existencia de un reclutador que, en la plaza, busca mujeres para ir a Chile".

El principal método de captación es el engaño: se ofrece a la víctima (o a su familia en caso de ser menores de edad) un trabajo bien remunerado —promotora, doméstica, niñera— en una ciudad atractiva (Buenos Aires, Córdoba o Viña del Mar).

Entonces se las traslada y luego se las obliga a prostituirse con la demanda de pagar los gastos del viaje, el alojamiento, la comida y la ropa. También son prenda de compra/venta: una chica joven puede venderse por 5.000 pesos, pero a veces los valores son mucho menores: la OIM registró el caso de una mujer que fue comprada por 500 pesos y un viejo Ford Falcon.

Esto se aplica tanto en la "trata interna" (entre provincias) como a la "internacional". Si la joven es de otro país las bandas le retienen su documentación.

"Las mujeres argentinas llevadas a Calama y Antofagasta (Chile) eran de Salta y pasaron la frontera a través de los pasos fronterizos de Jama y San Pedro de Atacama. Las víctimas argentinas trasladadas a Viña del Mar ingresaron a Chile provenientes de Mendoza por el paso Cristo Redentor", detalla el informe de 2006 al que accedió Clarín.

"Nunca imaginé que fuese a suceder algo así. Yo sólo necesitaba juntar algo de plata para seguir estudiando. Nunca sospechamos lo que pasó al final. Cuando me hacen hablar de ellos siento mucha rabia, pero miedo también", les contó a los entrevistadores una chica argentina que en 2005 respondió a un anuncio publicado en la prensa mendocina buscando promotoras para trabajar en Viña del Mar. Terminó amenazada y forzada a "prostituirse en un club nocturno y prostíbulos clandestinos".

De los casos registrados en los informes se desprende que Argentina, además de tener redes internas "importa", "exporta" y puede convertirse en un país de tránsito para mujeres víctimas de trata en la región y hacia Europa, casi con exclusividad España y más precisamente hacia las ciudades de Vigo y Burgos.

En cuanto a la importación de mujeres el mercado argentino de las redes de trata se alimenta casi con exclusividad con paraguayas. Al dato de que el 52 por ciento de las víctimas de trata de Paraguay son traídas al país se suma otro más terrible: el 34 por ciento de ellas son menores. Entran al país con documentos falsos.

"Los resultados indican claramente que el principal destino de las jóvenes por debajo de los 18 años es Argentina. Esto se explicaría por la proximidad del país y por la facilidad para cruzar la frontera", denuncia estudio de la OIM/Paraguay.

Para conocer mejor el tema, basta con el testimonio de un contactador paraguayo: "Una persona viene de Buenos Aires en busca de chicas, paga al contacto 30 pesos si confirma que hay chicas. El argentino viene cada 22 días a Encarnación. Llevan por viaje de 6 a 7 mujeres, tanto chicas como señoras; también, con este señor, van tres o cuatro menores al mes".

También está el testimonio de una nena: "Una vez fue una señora a mi casa y le dijo a mi mamá que me iba a llevar para trabajar en una casa y todo eso. Me dio nada más algo adelantado de mi sueldo supuestamente. Llegué a su casa y me puso a trabajar en un prostíbulo".
"Según estadísticas de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Drogas y el Crimen (Onudc), en la Argentina hay medio millón de mujeres atrapadas en redes de trata, y existen 8000 prostíbulos, entre ellos los mil verificados en la ciudad de Buenos Aires por la ONG La Alameda. Y es bien conocido, tanto en el país como en el extranjero, que la Argentina tiene toda esa cultura de la prostitución aparentemente normalizada no sólo por la sociedad, sino también por el sistema político."
Sostiene, como para dejar bien claro este último concepto:

"La cultura prostibularia no se puede desarrollar sin apoyo y protección política".


c) La prostitución y las enfermedades venéreas.

c) La prostitución infantil,